Un joven infiltrado en la boda imperial

3 de junio de 1993. Recinto imperial. Era el gran día de la boda. Tras el paseo por Tokio, hicieron distintas ceremonias a lo largo de una semana, una para gobernadores, otro día fue para embajadores y embajadoras y el último, un viernes, fue para amigos. Ahí estuve yo. Parece que fui el único español […]