Florentino Rodao

 

 

 

El estudio que presentamos, Relaciones hispano‑japonesas, 1937‑1945, pretende ser no sólo una relación de los diversos tipos de contactos entre ambos países durante un período marcado por la violencia ‑la Guerra Civil española, la Guerra Chino-japonesa o “Incidente de China”, II Guerra Mundial, la Guerra del Pacífico‑, sino también una reflexión sobre la acción de España en un área mas amplia, el Asia Oriental y en un período más extenso como es el siglo XX.

Se trata de un período de la historia de España que ha permanecido “virgen” hasta fechas muy recientes. Los estudios sobre esta interacción de la historia hispana con la asiática han sido relativamente escasos hasta la actualidad, no sólo desde la derrota ante Estados Unidos en 1898, sino ‑se podría decir‑ también desde la propia llegada de Magallanes al Archipiélago Filipino, a excepción de algunos aspectos relacionados con las actividades misioneras. El vacío en el estudio de esta presencia hispana (o ibérica) ‑como es, por ejemplo, lo que ha significado para la propia Historia de España‑ es aún importante y prueba de ello es que falta por escribirse una Historia General de España en el Asia Oriental.

Abrir una pequeña brecha dentro de esta parte de la Historia de España fue la intención que tuvimos al seleccionar el tema para nuestra Memoria de Licenciatura en Octubre de 1985, Relaciones Hispano-tailandesas hasta la II Guerra Mundial. Con este trabajo pudimos comprobar que el Asia Oriental merece más atención por parte de la historiografía hispana y en este camino pretendemos seguir con el estudio de las relaciones entre España y Japón durante el primer franquismo.

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A nivel metodológico, en este trabajo hacemos en primer lugar una labor descriptiva de los hechos históricos ocurridos, en cuanto no hay hasta el momento monografía alguna que los haya sistematizado. Este paso lo consideramos necesario para esta Tesis Doctoral; no obstante, no queremos quedarnos en el análisis meramente descriptivo e histórico. Para un estudiante de la Historia de las Relaciones Internacionales, tal aproximación resulta insuficiente. Consideramos que la historia ha de ser desarrollada de una forma más explicativa, con un análisis más profundo que permita el mayor provecho posible de sus conclusiones. Esta es la tarea que tomamos, tratando no solo de relatar la historia diplomática de las relaciones entre España y Japón, sino también de explicar de una forma más profunda por qué se persiguieron ciertos objetivos generales por Tokio o por Madrid, de qué forma fueron aplicados a las relaciones mutuas y en qué sentido ayudaron estos contactos a conseguirlos.

Cada nueva orientación política será descrita de una forma sistemática para que la comparación entre los objetivos, medios y resultados de cada país sea posible. Se espera, por tanto, que esta Memoria pueda aportar una visión de lo ocurrido en el pasado con el fin de que las relaciones en el futuro se puedan ver beneficiadas por lo ocurrido y, de esta forma, que la formulación de políticas bilaterales puedan ser preparadas para evitar situaciones como las vividas en el período estudiado. El presente trabajo, por tanto, espera contribuir -siquiera de una forma mínima- para que algunos aspectos de la historia pasada, los mas negativos, no vuelvan a repetirse.

El principal objetivo de esta Tesis Doctoral es intentar describir el qué, el cómo y el porqué de las relaciones entre España y Japón desde el comienzo de la Guerra Chino-japonesa y el final de la Guerra del Pacífico. Ello será hecho usando datos empíricos y utilizando el análisis para ilustrar los objetivos o estrategias perseguidos o ejecutados, caso de que los haya. Los hechos hablarán por sí mismos desde los capítulos tercero al sexto y en la conclusión reexaminaremos los aspectos más sobresalientes a la luz de los trabajos teóricos y de las hipótesis planteadas en esta introducción.

Dentro de las diferentes escuelas para el análisis de unas relaciones bilaterales, nos adscribimos a la de la Historia de las Relaciones Internacionales, entendiendo éstas como “aquellas relaciones entre individuos y colectividades humanas que en su génesis y su eficacia no se agotan en el seno de una comunidad diferenciada y considerada como un todo, que fundamentalmente (pero no exclusivamente), es la comunidad política o Estado, sino que transciende sus límites”, siguiendo la descripción ofrecida por el profesor Truyol.

En el caso de las relaciones con el Extremo Oriente, sin embargo, es difícil preguntarse por qué los Estados se comportan como lo hacen. En relación a esta región, las decisiones, normalmente, no son producto de una elaboración meditada ni de un juego de intereses enfrentados, sino más bien de la opinión personal del jefe del departamento o de la sección a su cargo. No intervienen los Jefes de Estado o los Ministros sino en casos excepcionales y por eso nos planteamos si predomina lo individual o lo general, si las relaciones entre un país y otro son en mayor medida las relaciones entre sus súbditos o entre las estructuras estatales. En el caso de Tailandia y España, por ejemplo, son las personas los sujetos principales de las relaciones y su forma de actuar aparece en unas ocasiones como individual y en otras en nombre de unos Estados. Entre Japón y España, ocurre algo parecido: las relaciones entre ambos países son principalmente fruto de la acción individual, no de la estatal. El período estudiado, sin embargo, constituye un punto intermedio, tendiendo al predominio de la acción estatal directa.

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Las relaciones de Madrid con Tokio entre 1937 y 1945 son las más importantes, a nivel político, de España con país alguno en el Asia Oriental durante la primera mitad del siglo XX, y éste es el motivo por el que hemos escogido este tema. Hemos decidido no comenzar el estudio de la Tesis con la sublevación franquista del 18 de julio de 1936 porque, tal como titulamos en la parte dedicada a ello, no hay suficiente interés mutuo y a pesar de que la Guerra Civil adquiere un relieve internacional indiscutible -muestra de ello es la atención que le presta la prensa japonesa- el perfil de los contactos es muy pequeño. Las relaciones mutuas en este período son poco importantes, tanto en la Península Ibérica, enzarzados el bando franquista y el republicano en la lucha fraticida y con las miras en el exterior puestas únicamente en los envíos de material de guerra, como en Japón, donde se observaba el conflicto con una relativa indiferencia hacia su resultado.

Es con la Guerra Chino‑japonesa, a partir del 7 de julio de 1937, cuando Japón comienza a observar la Guerra Civil española como algo en relación directa con sus objetivos exteriores. En España ocurrió algo semejante y cada bando se adscribió automáticamente sus aliados y enemigos: los republicanos se solidarizaron con la causa china y los nacionales con Japón. Centrándonos en la España Nacional, la guerra en China fue considerada como el otro campo de batalla donde se estaba combatiendo el comunismo en el planeta y bajo esta perspectiva las relaciones con el Japón adquirieron una relevancia que no habían tenido en el primer año de la Guerra Civil.

El fuerte interés político-propagandista que tuvieron las relaciones se mantuvo tras el fin de la Guerra en la Península. La Guerra en China continuaba y a ello se añadió un contexto internacional que favorecía esas relaciones mutuas, hasta que con el fin de las victorias japonesas, en la primavera de 1942, se fue diluyendo ese ambiente favorable. La pérdida de los lazos mutuos de amistad, no obstante, no supone el fin del interés de nuestro estudio. Antes bien, lo reaviva, porque cuando se iba percibiendo que los ganadores de la contienda no iban a ser los ejércitos del Eje (el año 1943, principalmente) Madrid precisó de una redefinición drástica de sus objetivos exteriores y a Japón le fue tocando un papel no deseable, “el malo de la película”. Hasta tal punto llegó el viraje de la política exterior española, que se llegó a pensar en una declaración de guerra a Tokio en 1945. Este estudio comprende los dos períodos como parte de un proceso homogéneo en el que un tipo de relaciones se contrapesa con el otro, a saber, la amistad y la hostilidad como partes complementarias de un proceso completo en los contactos mutuos.

Hemos decidido dividir el trabajo de forma cronológica, pensando que hay un interés primordial entre los dos países -el político- que marca el curso de las relaciones y al que se acoplan el resto de contactos. En el primer capítulo, por ello, hacemos un estudio introductorio de lo que han sido las relaciones entre España y Japón, con un análisis conjunto de las dos políticas exteriores. La nipona ha sido objeto de mayor atención porque consideramos que es un campo con menor bibliografía publicada en España.

El estudio de la presencia española en Japón no lo dedicamos en exclusiva a su territorio actual, sino enmarcado en el Extremo Oriente. La razón no es gratuita, sino porque Japón ocupó una parte considerable de China desde 1937 y después se extendió por todo el Asia Suroriental. Además, pensamos que no hay una relación en exclusiva desde España hacia Japón sino que ésta está enmarcada dentro de lo que es la idea general del Extremo Oriente. Las relaciones españolas -así como las de algunos países europeos- hacia este Extremo Oriente (en este caso esta palabra define mejor el concepto de lo que era la región para España que la de Asia Oriental) se pueden considerar como un todo, de la que forman parte las relaciones con los diversos países, como China o Japón. Nos ha sido imposible, por tanto, al hacer acopio de los intereses que tenía España en Japón, ignorar los que había en Filipinas o en otras zonas cercanas. La presencia española en Oriente hay que considerarla en conjunto y, aunque nos hubiera gustado habernos reducido estrictamente a los contactos estrictamente bilaterales, no lo hemos considerado posible. Al estudio de este marco en el que se desarrollan las relaciones hispano-japonesas hemos dedicado el segundo capítulo.

El tercer capítulo, a partir del “Incidente del Puente de Marco Polo”, está centrado en las relaciones mutuas en torno a dos guerras simultáneas y acaba con el fin de la guerra en España y su adhesión al Pacto Anti-komintern, uniéndose por primera vez con Japón en un acuerdo de carácter político.

El cuarto capítulo comienza con la paz en la Península. Esta señaló un punto de partida para que el gobierno franquista se pudiera permitir una cierta estabilidad que influyó en sus relaciones con el de Japón, puesto que sus objetivos ya podían ir más allá de la búsqueda de ayuda inmediata; además, poco después llegó el comienzo de la Guerra en Europa y la pérdida del interés italiano en el Extremo Oriente. Este capítulo está dominado por la perspectiva de la derrota aliada y acaba cuando ésta queda desechada por el gobierno hispano de una forma definitiva, en el otoño de 1942. La característica principal de la relación hacia Japón en los años 1939‑41 es el “japonesismo” o ese tipo de amistad ideal hacia Japón y su nexo principal es la adhesión al Eje y la lucha en el Pacífico, contra los mismos enemigos que Alemania e Italia en Europa.

Para definir los capítulos quinto y sexto nos hemos basado en los ministros que ocupan el puesto en Exteriores, Serrano Suñer, Jordana y Lequerica. La razón es que por primera vez en las relaciones bilaterales estos personajes tuvieron un papel importante. El representante de Japón se entrevistó frecuentemente con el principal responsable del Palacio de Santa Cruz, cosa que no había pasado antes y que después tampoco volvió a ocurrir. Así, el pensamiento propio de los ministros en este período adquiere una importancia especial.

El período más complejo en las relaciones hispano‑japonesas es, sin duda, el capítulo quinto, del Ministro Jordana (septiembre de 1942 a agosto de 1944). Durante este período se vivieron intensamente las tensiones y dudas del cambio de política y la búsqueda de nuevas amistades. Jordana empezó su mandato celebrando las victorias de Japón y lo acabó con una fuerte nota de protesta que quedó en la carpeta de “pendientes” cuando el General murió y protagonizando algunos de los momentos mas difíciles en las relaciones mutuas.

El período del Ministro Lequerica está claramente definido con la salida a la luz de la tensión con Japón pocos días después de asumir el cargo en agosto de 1944 y acaba con la ruptura de relaciones y el fin de la Guerra en el mismo mes del año siguiente.

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Pocos son los estudios que se han realizado hasta la actualidad sobre los contactos hispano‑japoneses en este período. Solo uno de ellos, el artículo de Gerhard Krebs España y Japón, 1936-1945, está dedicado en su totalidad al período estudiado. El profesor Krebs, que realizó su Tesis Doctoral sobre las relaciones Germano‑niponas en el período anterior a la Guerra del Pacífico, ha basado su investigación en fuentes alemanas y japonesas, centrándose principalmente en su contexto internacional y con un énfasis sobre la red de espionaje Tô. También, hay publicado un artículo del profesor filipino -residente en Estados Unidos- Vicente Pilapil sobre España y el Extremo Oriente en el siglo XX, basado en fuentes norteamericanas, españolas y en algunos documentos en lenguas occidentales de las japonesas, en el que concede gran atención al tema que nos ocupa.

Podemos encontrar, además, otros estudios sobre algunas de las partes de este trabajo. El capítulo de las relaciones entre Japón y la Guerra Civil española es el que ha suscitado mayor atención en la historiografía japonesa, incluso a nivel popular. El único japonés participante en las Brigadas Internacionales, Jack Shirai, ha recibido abundante atención por parte de estudiosos y del público japonés, entre cuyos conocedores destaca Kawanari Yô, que ha publicado abundante bibliografía sobre esta materia y sobre la Guerra Civil española. Dos trabajos científicos destacan dentro de esta bibliografía japonesa, el de Shiôzaki Hiroaki sobre la participación del Gobierno del General Franco en el Pacto Anti-komintern, basado en la documentación del Archivo del Gaimushô (Ministerio de Asuntos Exteriores japonés), y el de Fukasawa Yasuhiro, más reciente, que aporta también documentación española. Son interesantes aportaciones cuya limitación temática y temporal no permite, creemos, una imagen de conjunto de las relaciones mutuas.

Ningún estudio ha tratado con cierta profundidad las relaciones hispano‑japonesas después del fin de la Guerra Civil, y sólo dos temas han provocado una relativamente considerable bibliografía: El “Incidente Laurel” y la Red de espionaje Tô. El primero es mencionado en multitud de estudios, siempre en el contexto de las relaciones hispano-norteamericanas y ha sido objeto de un artículo por James W. Cortada, en el año 1970. Nueva documentación aparecida desde entonces permite superar un análisis basado principalmente en las memorias de algunos protagonistas y en documentos impresos. En el caso de la Red de espionaje, el trabajo mas autorizado hasta el momento ‑con el de Krebs‑ es el del profesor Antonio Marquina Barrio, tras la consulta de una buena parte del Boletín Magic Summaries. Poco más podemos añadir a ello, sino los pocos documentos encontrados en el Archivo del Gaimushô y el hecho de enmarcar esta necesidad de Tokio de información confidencial como una parte de las relaciones entre España y Japón en este período.

En cuanto a la historiografía española no se ha acercado aún suficientemente al tema de este trabajo, aunque la región comienza a ser investigada sistemáticamente. Las relaciones hispano-japonesas hasta el “Incidente de Manchuria”, han sido recientemente objeto de unas Jornadas por investigadores españoles. Tienen la característica de que si bien Japón no era el objeto exclusivo de su investigación, poco a poco este país y sus relaciones con España han ido adquiriendo una atención preferente. Así ha ocurrido con Luis Togores, María Dolores Elizalde, Belén Pozuelo o Agustín Rodríguez González. Lo mismo ha ocurrido con otro investigador, Francisco Quintana, con respecto al “Incidente de Manchuria”, con un estudio sobre el papel de España en esta crisis dentro de su Memoria Doctoral sobre Salvador de Madariaga y la Sociedad de Naciones.

Podemos decir que estos trabajos ‑aunque no cubren el período cronológico de éste estudio‑ son el estado de la cuestión completo, porque las investigaciones más generales sobre la política exterior española no mencionan apenas las relaciones con Japón. Faltando un estudio sobre el conjunto que permita situarlas en un contexto, este país e incluso la Guerra del Pacífico es mencionado de forma inconexa, quizás incapaces los autores de integrar los datos en un conjunto coherente. El caso más típico y frecuente es la ocasión en la que Francisco Franco le refirió al Embajador norteamericano Hayes en 1943 una presunta opinión suya sobre las tres guerras simultáneas en el mundo en esos momentos, una de las cuales era la del Pacífico. Esta mención, el ataque a Pearl Harbor y el “Incidente Laurel” se quedan en muchos casos en las únicas referencias, para la historia de España, a la Guerra del Pacífico. Cierto es el origen de la Guerra de Europa puede ser estudiado sin referirse sino tangencialmente al Extremo Oriente, mientras que para la entrada en Guerra de Japón es necesario conocer profundamente lo que pasaba en Europa. Ahora bien, de ahí a ignorar el Asia Oriental al estudiar la política exterior española durante la II Guerra Mundial va una gran diferencia. Entre otras razones, porque la entrada de Estados Unidos en la guerra desbarató la política hispana hacia el continente americano.

Falta, por tanto, un estudio de conjunto que ayude a situar en su contexto los datos que van apareciendo. Por poner un ejemplo, en el libro de Tusell y García Queipo de Llano sobre las relaciones hispano-italianas en los primeros años de la Guerra Mundial, aparece una mención a la representación por Italia de los intereses españoles en China, pero se queda sólo en eso, en el dato que se desea ofrecer. Por mencionar el último libro editado sobre la política exterior franquista en éste período, el de Lorenzo Delgado, Imperio de Papel…, creemos que hay un vacío en el último capítulo al hablar de la legitimación que buscaba el régimen al acabar el conflicto. El intento de Madrid de jugar la baza de la enemistad contra Japón y su repetitiva afirmación como país occidental y europeo contra los “bárbaros” asiáticos creemos que merece más atención. El hecho de que esa propaganda no tuviera un efecto inmediato en la aceptación de Franco por los aliados o que Madrid no consiguiera un asiento en la “Conferencia de San Francisco” es colateral: hubo esfuerzos para conseguirlo por esa “puerta trasera” que era la Guerra en el Pacífico. Su importancia se puede calibrar viendo el conjunto de las notas a la Delegación Nacional de Prensa que incluye Agustín del Río en El Viraje Político Español…. ¿Qué mejor ejemplo de viraje sino el que ocurre con Japón?

Un caso que creemos interesante es el de un libro que cubre un período posterior a este trabajo, el de Florentino Portero, Franco Aislado. En la aceptación del régimen de Franco en la postguerra tuvo una importancia crucial la Guerra de Corea y quizás para expresarlo le da ese título a uno de los capítulos; la mención a este conflicto, no obstante, se limita a los primeros párrafos. Posiblemente se trata de un rechazo inconsciente hacia esta temática por ser tan lejana y por una cierta tendencia a mirar siempre en la misma dirección.

Quizás para corregir este error nos están ayudando los intercambios con especialistas extranjeros: es sintomático que sólo a un norteamericano -James W. Cortada- se le haya ocurrido incluir un capítulo sobre el Extremo Oriente dentro de un estudio global de la política exterior española. Quizás, también ha sido la falta de bibliografía sobre -no decimos “de” porque conocer idiomas orientales no ha pasado de ser considerado un “exotismo”- estos países en los Centros de Documentación. Pensamos, por ello, que es urgente salir ya de este cierto “provincianismo” inconsciente en el que está viviendo nuestra historiografía: estudiamos una Historia que se llama Universal, en la que las referencias a lo extra-occidental suponen una atención marginal. Hay bastantes ejemplos de ello, el arte oriental o africano, por ejemplo, se estudian en cuanto influyen en el europeo, etc.

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Para el estudio de esta Tesis Doctoral hemos investigado básicamente en el Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores español. Allí puede ser encontrada la mayoría de la documentación referida a Tokio, aunque con algunas lagunas. También hemos consultado en el Archivo General de la Administración la Sección de Asuntos Exteriores, donde hemos encontrado la parte remitida por la Embajada Española en Tokio (con la documentación posterior al Gran Terremoto de 1923), en la Sección de Asuntos Exteriores, además de otros Archivos de representaciones relacionadas, como las de Washington o Londres. En el mismo Archivo, la Sección de Secretaría General del Movimiento, hemos podido consultar también la documentación referente a la Falange en Extremo Oriente, incluido Japón y en la Sección de Marina, también, la que ha sido remitida a este Archivo por este departamento.

Una visión general de lo que eran las relaciones con Japón dentro de las relaciones exteriores de España -desde 1940- la hemos podido obtener con la consulta de los fondos del Archivo de Presidencia de Gobierno, puesto que su escaso volumen permite hacer una consulta comparativa con otros países. Para las Ordenes Religiosas, hemos podido consultar el de la Orden de Santo Domingo, en Avila (poca documentación se halla allí, principalmente revistas) y en el Archivo Franciscano Iberoamericano, en Madrid. En los Archivos Jesuítas en España, como el Centre Borja o el Archivo de la Provincia de León, hay muy escasa documentación sobre su presencia en Oriente en estos años. También hemos podido completar algunos aspectos en Archivos donde la documentación relativa a nuestro tema es mínima, como la Sección Guerra Civil del Archivo Histórico Nacional, en Salamanca, o el Archivo Histórico del Banco de España, en su Serie de documentos procedentes del Instituto Español de Moneda Extranjera.

También hemos de referirnos a los Archivos no consultados. Entre ellos destacan los del Ejército, porque sólo unas pocas referencias hemos podido sacar de los militares japoneses que visitaron la península durante la Guerra Civil. Suponemos que habrá mas documentación, pero no la hemos podido consultar. La posible influencia del Ejército en las relaciones con Japón tras el fin de la Guerra Mundial o en la posible declaración de guerra queda para ser estudiada cuando se puedan consultar estos fondos. Siguiendo con la institución militar, la documentación del Alto Estado Mayor también falta por consultar; no se nos ha prohibido expresamente, sino que no se sabe “oficialmente” dónde está. Es la mejor forma de evitar su consulta. Tras visitar un buen número de edificios militares, incluido el Archivo de la Guardia Civil, hubimos de desistir del intento de saber más profundamente sobre una parte esencial de las relaciones hispano‑japonesas. Otro fracaso en la búsqueda de documentación nos lo atribuimos en la búsqueda de los documentos que Franco en el Palacio de El Pardo manejó sobre Japón. Por muy poco que leyera el Caudillo ‑o sus ayudantes‑ nos aparece casi imposible que sólo hayan quedado cinco pequeñas cajas con documentación del período de la Guerra Mundial, consultables en el Archivo de Presidencia de Gobierno. La Fundación Francisco Franco posiblemente sepa sobre ello. Por último, el Archivo del Consejo Superior de Misiones permanece como una de las incógnitas mas extrañas: hemos podido consultar una parte en la biblioteca de la Conferencia Episcopal de Madrid, pero el grueso de la documentación no lo hemos podido encontrar, a pesar de las pesquisas que hemos hecho. Parece ser que, al disolverse dicho organismo en 1967, quedó a disposición de algún cargo directivo como propiedad personal o de su Orden.

Por el contrario, hemos conseguido la consulta por primera vez de la documentación que queda en Tokio del Archivo de la Legación Española allí. En esta ocasión, al contrario que en los otros casos, ha sido el propio personal del Ministerio de Esteriores el que nos ha indicado su existencia y nos ha facilitado el acceso. En un edificio perteneciente a los terrenos de la Embajada de España hemos podido consultar unos 50 cm. lineales de documentación. Principalmente es relativa a Filipinas entre 1942 y 1945 -pues en este período las únicas comunicaciones con la península pudieron ser por medio de la representación en Tokio-, pero también hay sobre otros temas. La escasa documentación que quedó del Consulado español en Manila tras la toma de la ciudad por los Estados Unidos fue retenida por la censura militar del equipaje del Cónsul Castaño en su camino a España, pero después fue devuelta y enviada a España, pudiéndose consultar actualmente en el Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores.(Leg. 2910, exp. 9)

Para las fuentes extranjeras hemos visitado Londres para consultar los Archivos del Public Record Office en Kew Gardens. También hemos hecho una breve visita al Archive du Ministère français des Affaires étrangères, en el Ministerio de Exteriores Francés y otra al Archivo del Ministerio Mexicano de Relaciones Exteriores, que resultó totalmente inútil: solo había una carpeta sobre el tema, y además estaba vacía. La visita al Micronesian Area Research Center (MARC) de la Universidad de Guam nos ha permitido consultar documentación sobre los únicos españoles en Guam: Los misioneros capuchinos, y nos ha aportado documentos provenientes de sus Archivos en Burlada (Navarra) y en Agaña (Guam).

Las fuentes japonesas presentan el problema de su desaparición y de la lengua. Respecto al primer problema, una gran parte de los documentos fueron quemados en los últimos días de la Guerra Mundial. En el caso de la Legación en Madrid -así como en la mayoría de las representaciones japonesas por el mundo-, toda la documentación desapareció por orden de Tokio y no quedó ni un solo papel. La que se debía de hallar en la sede central del Ministerio de Exteriores, en Tokio, también ha desaparecido en buena medida y la suerte ha sido la causante ‑parece‑ de que queden aún algunos documentos consultables. Relativo a las relaciones con España, quedan la mayoría de la documentación referente a las relaciones mutuas durante el período de la Guerra Civil española -no sobre el reconocimiento de Franco en 1937-, documentación que fue microfilmada tras la rendición y que ahora se puede consultar libremente. También ha quedado una pequeña parte de documentación relativa a la situación interna española hasta el año 1943; no obstante, para la parte posterior a 1939, la búsqueda de documentos referentes a España ha de hacerse en series generales de telegramas, para la localización de parte de los cuales hemos de agradecer las búsquedas anteriores de Gerhard Krebs.

Hay otros centros donde también se puede investigar sobre las relaciones con España, como es el Boeichô o Centro de Documentación de las Fuerzas de Autodefensa. En este departamento también se destruyó parte de la documentación, pero queda la esperanza de que cuando se cataloguen los documentos más detalladamente puedan aparecer nuevas referencias a España.

Sobre la consulta de la documentación contemporánea en lengua japonesa, hemos de reconocer que no nos ha sido posible consultarla sin ayuda. Nuestro conocimiento de la lengua japonesa se reduce ‑aún- a la lectura de textos más recientes y los escritos ‑principalmente los telegramas‑ de los años treinta y cuarenta aún nos resultan difíciles de poder leer y menos aún de traducir correctamente. Con respecto a la lengua japonesa, por tanto, nos hemos limitado a leer artículos o libros, y con ayuda hemos traducido la documentación contemporánea considerada más interesante.

El estudio de las relaciones hispano‑japonesas queda un tanto deficiente de documentación nipona para el período posterior a 1939. No obstante, para salvar este hueco hemos podido contar con una documentación muy valiosa: los boletines Magic Summaries. Gracias a la decodificación que se logró de los mensajes secretos japoneses desde el otoño de 1940, se difundieron restringidamente entre las altas instancias del mando estadounidense los textos de telegramas cifrados japoneses. A partir de abril‑mayo de 1942, tal fue la cantidad de información captada que se hizo un boletín diario con los telegramas más interesantes descifrados a los japoneses, en el cual podemos encontrar frecuentemente comunicaciones en relación con España. Consultando este boletín, por tanto, hemos rellenado una parte importante del vacío de documentación japonesa durante la Guerra del Pacífico.

También hemos de mencionar las ausencias al consultar la documentación extranjera. La principal de ellas es el National Archives and Records Administration (NARA) en Washington, adonde no hemos ido por problemas financieros. Según avanzaba la II Guerra Mundial, la postura estadounidense pasó a tener una importancia cada vez más importante para España y para sus relaciones con Japón. Así, por ejemplo, en la tentativa de declaración de guerra de 1945, el papel jugado por ‑o que se pretendía que jugara‑ Estados Unidos aparece como crucial. Además, también en estos Archivos se pueden encontrar todos los telegramas que Estados Unidos descifró de Japón y que no fueron insertados en los Boletines Magic Summaries. A buen seguro esta documentación habría sido muy útil para completar el presente estudio. Para remediar esta falta de material estadounidense hemos consultado el Microfilm de los Confidential U.S. Diplomatic Records, en la parte 3, Sección B, Japón, que cubre de 1936 a 1941. Para el período de la Guerra Mundial el microfilm de los Documentos del Department of State Decimal File relating to World War II, 1939-1945. La documentación consultada directamente en Washington ha de ser mayor, en cuanto el microfilm mencionado fue editado en el año 1979 y desde entonces es de suponer que hayan sido desclasificados nuevos documentos.

En cuanto a los Centros de Documentación, en la Biblioteca Nacional de Madrid y la de la Dieta de Tokio han sido encontradas las principales referencias. Dentro de ellas, la Hemeroteca, en la de Madrid, y en la de Tokio, la Sala de Documentación Especial. En España, hemos consultado también la Biblioteca Diplomática de la Escuela Diplomática, la Biblioteca de la Facultad de Historia y Geografía y la de Sociología y Ciencias Políticas. En Japón, hemos utilizado con relativa frecuencia, en la Biblioteca de la Universidad de Tokio, la Central del Campus de Hongô y otras del Campus de Komaba (Humanidades y el Centro de Documentación sobre Estados Unidos), además de la biblioteca de la Universidad de Sophia (principalmente, la Colección sobre la Guerra Civil española). También hemos consultado la British Library, la Biblioteque Nationale de Paris, la Preushische Bibliotek de Berlín y la Biblioteca de la London School of Oriental and African Studies en diversos viajes desde el año 1986.

La Prensa española ha sido consultada en la Hemeroteca Municipal de Madrid, en su gran mayoría, así como una parte en la Sala correspondiente de la Biblioteca Nacional. Para la prensa japonesa, hemos utilizado los recortes que enviaba la representación española en Tokio y para el período de la Guerra Civil, el libro de Kawanari Yô (coord.): Sanyû nendai nihon no shimbun hôdo.(La información de los periódicos japoneses en los años 30), con los editoriales del diario Asahi Shimbun. Para obtener un contrapunto a las informaciones de prensa de estos países, un microfilm The Times Intelligence Files nos ha permitido consultar las noticias que aparecieron en este rotativo londinense sobre Japón.

Otros Archivos hubieran podido ser también interesantes, pero no los hemos podido consultar. Los Archivos Alemanes, aparecen como los más importantes para ello, pero el estudio de Gerhard Krebs no nos deja ninguna opción de encontrar nuevos materiales. Para la relación entre España e Italia sobre Extremo Oriente entre los año 1937 y 1942, hubiera sido también interesante poder investigar en los archivos italianos: los documentos en Italia que pudieran ayudar a demostrar nuestra hipótesis del artículo tercero y parcialmente del cuarto, estarían en la sección sobre las negociaciones para el Pacto Anti‑komintern; pero éstos documentos, afirma Valdo Ferretti, están destruidos en su mayoría. La documentación relativa a las relaciones Italo‑españolas en este Archivo aparece como importante, como forma de apoyar las afirmaciones que ha hecho Ferretti basándose en los documentos relativos a las relaciones con Japón.

Los Archivos del Vaticano son una posibilidad de consulta que también nos ha sido vedada, a pesar de unas ilusiones de primera hora, pues sus responsables consideran que la Guerra Civil española está aun demasiado reciente. La posible influencia del entorno del Papa en las relaciones hispano-japonesas y la aportación de los jesuítas nos han quedado para otra ocasión. Otros archivos que aparecen como interesantes para estudiar los paralelismos y las relaciones mutuas son los Archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Lisboa, pero tampoco nos ha sido posible.

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La inexistencia de trabajos anteriores nos han impedido tener una aproximación global desde el principio; sin embargo, conjuntamente con el director de este estudio, el profesor Juan Carlos Pereira, hemos elaborado las siguientes hipótesis.

1.‑ Estamos de acuerdo con la opinión expresada por Valdo Ferretti sobre la particularidad de las relaciones italo-niponas dentro de las que mantienen las potencias firmantes del Pacto Anti-komintern hasta 1939. Además, los representantes italianos proporcionaron una fuerte ayuda a los diplomáticos franquistas en Oriente cuando ‑durante la Guerra Civil‑ los franquistas hubieron de comenzar desde un principio las actividades diplomáticas. Considerando estos hechos, pensamos que se puede deducir que España fue un instrumento de la política exterior italiana en Extremo Oriente.

2.‑ Con el comienzo de la Guerra Mundial y las victorias del Eje, las ansias imperiales hispanas tomaron nuevo vigor y buscaron la expansión en tierras africanas. Esta sería principalmente a costa de las posesiones francesas y ello era difícil de apoyar para Hitler, para el que la colaboración de la Francia de Vichy era tanto o más importante que la de la España de Franco, por lo que el Eje trató de redirigir esas ambiciones imperialistas españolas a otros ámbitos. Entre ellos, alguna documentación sugiere que las Filipinas pudieron formar parte de un “intercambio” en las promesas de territorios. En consecuencia, intentamos demostrar si en alguna ocasión en Madrid en beneficiarse de la esperada debacle aliada con la mirada dirigida al Extremo Oriente. No contamos con que exista un documento que lo pruebe fehacientemente, pero por medio de la política hacia Japón -potencia a la que se reconocía su papel hegemónico en la zona- es posible averiguar la veracidad de tales promesas. No exactamente si hubo tales o no, sino ‑y lo que es más importante‑, si fueron consideradas de alguna manera por los responsables españoles.

3.- Tal como apuntamos anteriormente, las relaciones hispano-japonesas adquieren una importancia en la Guerra Mundial como no habían tenido desde 1898. Las relaciones con Japón fueron objeto de preferente atención por parte de los ministros de Exteriores y ello demuestra que hubo unos intereses concretos que defender en relación con Japón. Si ocurre esto, podemos pensar que hubo una política española hacia este país y que pasó a tener una vida propia y a no girar en la órbita de otras.

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No hay un sistema generalizado para la transliteración de los nombres japoneses al español y la práctica se reduce a aplicar la misma norma con el idioma inglés, el Hepburn (mas adecuado para anglo-parlantes, en oposición al sistema Kunrei, mas apropiado para japoneses), mientras que algunos escritores conocedores de la lengua han usado sistemas propios para la transliteración de los sonidos. Aunque el Hepburn es el generalmente utilizado en Japón, no nos parece conveniente usar el sistema inglés sin modificaciones por no estar acoplado a la vocalización española, pero ante la falta de una norma alternativa, hemos decidido usar éste con algunas modificaciones. Así, en vez de escribir la “J”, escribimos dy, sonido más apropiado para ello. Sin embargo, los sonidos kyo, ryo, dyo, dya, dyu, etc, aunque sería mas correcto anotarlo con “I”, las dejamos tal como son usadas generalmente. Para las vocales largas: oo (en ocasiones escrita como ou) y uu, utilizamos el acento circunflejo ^, quedando como ô y û. Hacemos lo mismo para la transliteración del guión en el sistema katakana. En los casos en que es mayúscula la vocal larga, como en el caso de Oshima, lo escribimos sin hache intercalada.

Para la transliteración de los nombres geográficos chinos usamos el Atlas Universal editado por El País‑Aguilar en 1991 y para los nombres usamos la nomenclatura más conocida y usada en la época: Chiang Kai‑shek en vez de Dyiang dyie‑shi o Wang Ching‑wei. La capital china, Pekín, se denominó Peiping, o Paz del Norte, hasta el año 1937, pero no hemos hecho lo mismo para evitar confusión.

 

AGRADECIMIENTOS

Este trabajo comenzó su andadura en octubre de 1985, por lo que son en total siete años de trabajo ‑intermitentemente en un principio‑ recopilando información. Durante este tiempo he recibido la ayuda de tantas personas que siento que la lista, por muy larga que sea, siempre habrá de quedar incompleta. Y es que es más que nada una obra colectiva, por toda la gente sin la cual no habría podido realizarse. Vaya por delante la declaración de que todos los errores son míos.

También, el agradecimiento al director de este trabajo, Juan Carlos Pereira, cuyo apoyo ha sido clave para poder finalizarlo. La deuda con él va más allá de lo científico, puesto que su trabajo de dirección y su paciencia han sido puestos a prueba por mis interminables dilaciones para acabar la redacción y por los 14.000 kilómetros que separan Tokio y Madrid. Roberto Mesa, el anterior director de este trabajo, me dio la idea y el impulso inicial y a él debo también algunos de los comentarios más incisivos sobre las ideas que plasmo en este estudio. Los profesores Leoncio Cabrero, Enrique Ucelay y Gervase Clarence-Smith también han hecho sugerentes comentarios tras las lecturas de algunos capítulos en sus primeras redacciones. En Japón, el profesor Keiichi Tsunekawa también ha planteado sugerencias que me han llevado a replantear ideas que no consideraba necesitaran justificación y además he de agradecerle su comprensión para permitirme dedicarme a este trabajo durante los años que llevo adscrito a la Universidad de Tokio. A la ayuda del profesor Yoshio Masuda le debo la llegada a Japón y la solución de un buen número de problemas, tanto para poder investigar como para los que afectan a la vida cotidiana. El padre Juan L. Sopeña, por su parte, estaba preocupado como nadie en que acabara de una vez este trabajo; no ha conseguido ver esta redacción final, pero desde aquí va el agradecimiento a ese impulso que recibí y que he guardado desde el mes de abril de 1991.

Algunas partes o redacciones iniciales de este trabajo ya las he expuesto en diversas conferencias; muchas gracias a aquellos que me han ayudado a aclararme esas ideas que estaban ‑y están aún, en algunos casos confusas‑ y que además me han aportado sus comentarios: Wakamatsu Takashi, Rodolfo Molina, Yasumura Naoki, Nakatsuka Dyiro, Tateishi Hirotaka, Bernardita Reyes Churchill, Belén Alampay o José Arcilla, SJ. Gracias a todos, no he olvidado esos comentarios a veces salidos al vuelo.

El trabajo en Archivos ha sido facilitado por la labor de algunos de sus trabajadores, ayudando a buscar documentación en ficheros incompletos o con referencias muy vagas. De ellos quiero destacar a Ana Carrascón, del Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores, una luchadora infatigable que un día perdió una batalla. En especial ese agradecimiento va a los trabajadores de este Archivo en el palacio de Santa Cruz, a los del Archivo General de la Administración, de la Biblioteca de Humanidades en la Universidad de Tokio y de la Sección de Documentos especiales en la Biblioteca de la Dieta en Tokio. Gracias a la liberalidad en los Archivos del Ministerio de Marina he podido ver por primera vez parte de la documentación de este Ministerio correspondiente a la Guerra Civil y entregada al Archivo General de la Administración; quizás un día de estos pueda ocurrir lo mismo con los documentos del Ministerio del Ejército o con los del Estado Mayor. El descubrimiento más importante para esta Tesis, no obstante, han sido los fondos de la Embajada en Tokio que no fueron enviados en 1953. Juan Leña me habló de ellos por primera vez y después el comportamiento del personal ha sido extraordinario, empezando por el Embajador Antonio de Oyarzábal. No se me olvidan las palabras de Curro (en su DNI consta “Francisco Elías de Tejada”), “Dime qué podemos hacer por tí”, ni la disposición de Juan Ruíz a trasladarse especialmente a buscar nuevos documentos antiguos.

Diversas personas me han proporcionado documentación importante. Entre ellos quisiera destacar a Osaka Go, sin duda una de las personas que dedica más esfuerzos para dar a conocer España en Japón. Gerhard Krebs y Nakano Satoshi también me han proporcionado documentación de Archivos que me ha permitido ahorrar bastante tiempo y dinero y Jose Delgado García, O.P. también ha hecho lo propio con material referente a su Orden Religiosa. Vaya también aquí mi agradecimiento a las personas que han accedido a contar sus experiencias de aquellos momentos; lo que aparece en esta Memoria es ‑o pretende ser‑ Historia, no aparece en las primeras páginas de los periódicos y por tanto agradezco a los que han querido narrar todo lo que saben, aunque les perjudicara.

Yoshida Rika me ha dedicado muchas tardes ‑impagadas, impagables‑ a hacer esas traducciones que se me hacían tan “cuesta arriba”. Para ayudarme a perfeccionar la lengua japonesa han estado a mi disposición Maruya Kazuhiro y Kodaka Mina, que me han desentrañado esos telegramas sin puntos ni comas de los años 1930 y 1940. En la Embajada en Manila también Alberto Carnero me ha ayudado lo que ha podido.

Muchas han sido las personas a las que tengo que agradecer la presentación en Madrid de una Tesis Doctoral hecha en Tokio. Un gran número de amigos me han llevado y traído los libros o capítulos necesarios para realizar este trabajo. La labor de mi padre, que me dió ese inconfudible nombre a semejanza, ha sido también necesaria: sus muchas mañanas en la Hemeroteca Municipal me han permitido salvar el escollo de la documentación española que aún no había consultado cuando marché a vivir a Japón. A él se deben, además, todas las labores que eran necesarias de realizar en Madrid. Mi hermana Paloma me ha ayudado en los problemas de ordenadores, compatibilidades y de Correo Electrónico en una Tesis que desde un principio estaba planteada para hacerse con ayuda informática. No sólo ha sido solventar los problemas de tratamiento de texto o de la impresión final con los caracteres españoles, sino un programa de gestión documental sin el cual este trabajo habría sido muy distinto. La ayuda de mi hermano, Jose María, fue esencial para sobrellevar un difícil cruce de caminos.

Un último agradecimiento al soporte económico recibido del Ministerio de Educación Japonés desde abril de 1990, así como a la Fundación Shibuzawa.

 

ABREVIATURAS

ABE: Archivo Histórico del Banco de España (Madrid).

AE: Asuntos Exteriores (Sección en AGA).

AEET: Archivo de la Embajada Española en Tokio.

AGA: Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares).

AHM-CGG: Archivo Histórico Militar. Cuartel General del Generalísimo (Madrid).

AHN-SGC: Archivo Histórico Nacional. Sección Guerra Civil

(Salamanca).

AMAE: Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores (Archivo Renovado). Madrid.

AMAE-P: Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores. (Expedientes Personales). Madrid.

APG‑JE: Archivo de Presidencia de Gobierno. Sección de Jefatura del Estado. Madrid.

ARE: Archive du Ministère français des Affaires étrangères (París).

CUS.: Confidential United States Diplomatic Records (Microfilm).

Dcho.: Despacho.

exp.: Expediente.

FO: Foreign Office (Londres)

FRUS: Foreign Relations of the United States.

GSK: Gaimushiryôkan. Archivo del Ministerio japonés de Asuntos Exteriores (Tokio).

Kakkoku no Taido: Shogaikoku naisei kankei zassan. Seikoku no bu. Kakkoku no taido (Fukanshô kyôtei wo fukumu). Referente a la actitud de varios países. España. Documentos en GSK.

Leg.: Legajo.

LT.: Legación en Tokio.

MAE: Ministerio de Asuntos Exteriores.

Mae.: Ministro de Asuntos Exteriores (para envío de documentos)

MS.: Magic Summary. (Microfilm).

Nairan Kankei: Shogaikoku naisei kankei zassan. Seikoku no bu. Nairan kankei (Shinseifu shônin wo fukumu). Referente a los conclictos internos. España. Documentos en GSK.

NARA: National Archives and Records Administration (Washington).

PRO: Public Record Office (Londres).

s.f.: Sin fecha.

SGM.: Secretaría General del Movimiento (Sección en AGA).

s.l.: Sin lugar.

sn: Sin número.

Tel.: Telegrama.

WWII: Department of State Decimal File relating to World War II, 1939-1945 (Microfilm)

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