Imagen de España

Típica foto turística con Teresa Herrero al Parque España en Shima, en la prefectura de Mie, con representación de Don Quijote, Sancho Panza y demás personajes.

Parque España (Supein Mura) era una zona de recreo en torno a lo español, a la que se llegaba hasta el año 2019 a través de una línea de ferrocarril propiedad de Kintetsu, la misma compañía propietaria del parque. Tenía ganas de ir desde que conocí a Pedro Saura y Matilde Muzquiz, que me contaron el cuidado con el que pudieron hacer las copias de las cuevas de Altamira que se exponían en el Castillo de Xavier, junto con un buen número de réplicas de la mejor calidad de la historia de España. La exposición de arte e Historia de España no era la parte más visitada de Parque España, pero esa calidad y ese parque han servido mucho para promocionar el arte, la historia y los productos españoles en Japón, igual que el Pueblo Holandés. Además de que los espectáculos atrajeron durante años numerosos jóvenes a trabajar a Japón, no sólo para los espectáculos de flamenco sino para numerosas atracciones.

 A veces da la impresión que los propios japoneses son los mejores promotores de la imagen de España en Japón. Porque España no se ha preocupado mucho. Ha habido casos llamativos como, en noviembre de 1994, la desaparición del collar del Toisón de Oro que el Rey Juan Carlos I había concedido al emperador Akihito en un avión de la compañía Iberia, que lo tenía a su cargo. Y, sobre todo, los numerosos robos en España, que llegó a tener el 30% de turistas japoneses heridos en todo el mundo o el 60% de los robos en Europa. 

España solo ha reaccionado cuando ha decaído el turismo. En los años del cambio de siglo, algunos robos famosos hicieron que bajaran a menos de la mitad y que se tomaran medidas, aunque no suficientes, como se está demostrando con los coreanos recientemente. Durante la exposición de Aichi, ciertamente, se hicieron esfuerzos por diversificar la imagen de España, aunque los conciertos de hip-hop, pop  y rock no eran lo más esperado por el público familiar típico de las exposiciones universales, por lo que se intentaron repetir en salas apropiadas en Tokio.

Ciertamente, España necesita políticas a largo plazo para tener resultados significativos, pero quizás también examinar la capacidad de anclarse en lo positivo de las imágenes potentes asociadas con España, como pueden ser la lidia, sobre la que no proveen información las Oficinas de Turismo, o la Guerra Civil, objeto de instrucciones a agregados culturales durante los gobiernos del PP.

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