Carteles contra los Juegos Olímpicos en Tokio, recordando el peligro de las emisiones radiactivas a raíz del triple Accidente de 2011

Las protestas contra los Juegos forman parte de cada Olimpiada. Son más decisivas de lo que parece, desde la solicitud hasta el último día. Tokio lo está viviendo también, pero con algunas diferencias. Porque el balance entre la queja medioambiental y la política es diferente, pero también por la importancia de las quejas desde el extranjero y porque la cancelación de 2020 ha aumentado la oposición.

Los movimientos de protesta han tenido una capacidad de movilización masiva en Japón. La mayor fue contra la renovación del Tratado con Estados Unidos en 1962, con manifestaciones de cientos de miles de personas que llevó a cancelar la visita del presidente Eisenhower. Después, han seguido. Se han producido ocupaciones de universidades durante cursos completos contra la Guerra de Vietnam y se intentó impedir la construcción del aeropuerto de Narita por medio de grupos organizados por turnos con cascos, nombres y códigos de colores para mantener la tensión día y noche.

Los Juegos no han suscitado tanta oposición. Ya hubo las primeras protestas fueron cuando Nagoya intentó ser elegida para los juegos de 1988, ganadas por Seúl. Y en la actualida, hay varios movimientos de rechazo activos. OkotowaL es la más famosa, una Plataforma 2020 Tokyo NO! Olympics Disasters Link, con distintas protestas, especialmente en el famoso cruce de Shibuya. Las hacen también Hangarin no Kai, o Grupo contra los Juegos Olimpicos, o No Olympics 2000. O Attack Japan, otro grupo de protesta, con un claro sentimiento anticapitalista. Están opuestos abiertamente a los Juegos y son grupos que actúan como imán, atrayendo a gentes que ya han participado en otras protestas. Entre sus argumentos, el más novedoso es la protesta por el uso de mano de obra sobre explotada en la construcción de los nuevos equipamientos. 

Pero lo minoritario del seguimiento no debe llamar al engaño. La población opuesta de manera silenciosa es mucho mayor. Los Juegos fueron un tema importante en las elecciones a gobierno municipal de Tokio de 2016 y la victoria de Koike convirtió los costes de los Juegos en un tema decisivo. Y a ello, algunos asuntos han provocado vergüenza ajena, como el plagio en el logo original de los Juegos, la eliminación de la primera propuesta ganadora por Zaha Hadid y las acusaciones de soborno cuando se buscaba la nominación. Además, es previsible que haya manifestaciones de oposición, y además de los opuestos a los futuros Juegos en Paris y Los Ángeles asistirán coreanos. Y para mayor dificultad, la cancelación de 2020 ha aumentado de forma vertiginosa la oposición. Los oponentes aparecen poco en la prensa, los asuntos críticos son poco mencionados,

Pero el apoyo a los Juegos pasó a ser mayoritario. En su momento, el Triple Desastre influyó para un aumento del apoyo a la candidatura gracias a un slogan claro: “El poder del sueño,” con la idea de solucionar definitivamente el problema de Fukushima. 

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