Japón Conteporáneo

1998: El Japón Contemporáneo

El ICA (Instituto Complutense de Asia) tuvo la idea de hacer una publicación académica que se llamó Revista de Estudios Asiáticos. Ya que yo era director adjunto de Estudios de Japón, me encargaron coordinar un número sobre este país; por supuesto que acepté, pero es de lo que más me he arrepentido. Incluye artículos excelentes, pero tras presentarlo, me dijeron que se habían quedado sin presupuesto para la publicación. El ICEI (Instituto Complutense de Estudios Internacionales) había sido fundado bajo el rector Villapalos con intenciones poco académicas y cuando se decidió crear el ICA se puso un director amigo íntimo. Sin hablar inglés y sin más relación previa con Asia que un apellido de vientos periódicas entre el continente y el océano. Yo era director adjunto de Estudios de Japón, pero sin director de Japón al que adjuntarme. La Revista de Estudios Asiáticos estaba a cargo del típico profesor que quería abarcar todo y ser el gran especialista en Asia. De hecho, dedicó mucho esfuerzo a la Revista, pero sacar adelante una revista académica requiere la colaboración de muchos: tener un apellido famoso no basta. Lo cierto es que no salió el ejemplar de Japón, sino el otro volumen que se llevó el dinero, pero la revista acabó desapareciendo tras cuatro números. Hube de buscar opciones alternativas; menos mal que el Centro Cultural Hispano Japonés de la Universidad de Salamanca lo aprobó. Con un peaje previsible («Rodao ha hecho la coordinación interior y yo la exterior»), pero salió. 

 

Hubo suerte con el artículo del premio Nobel de Literatura ŌE Kenzaburo. La Complutense le invitó y en mitad de una comida, mientras hablábamos de literatura y bebíamos vino, me autorizó verbalmente a incluir el texto de la conferencia. Pasados los años, le entregué una copia del libro en un acto del Cervantes en Tokio, con cuyo director tiene una buena amistad. Víctor Ugarte me estaba presentando y abrazándome cuando yo le entregué la copia del libro, pero la cara de Ōe le hizo separarse de mí.  Agarró el libro y ni me dijo ni gracias. Además, luego coincidimos en el ascensor y la tensión me hizo pasar un mal momento. 

Incluir el artículo de Yōji Sugiyama, el director ejecutivo de JETRO (Japan External Trade Organization) fue más divertido. Me pidieron que si podía dar una conferencia en el Instituto de Asia y, obviamente, había que convencer a los alumnos de que fueran. Así, un día dije en clase: «Por favor, me piden saber el número de personas que van a asistir al cóctel de después de la conferencia. ¿Puede levantar la mano quien vaya a ir?». Asistencia masiva, por supuesto.

Presentación

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