Localizando la matanza ibérica en Camboya

Srei Santhor (provincia de Kampong Cham, a unos 130 km de Phnom Pehn). 15 de agosto de 2015, sobre las 4:30 de la tarde. Esa mañana alquilé un coche con conductor (80 $) para ir a la provincia de Srei Santhor, a unos 200 km, cerca de la ribera del río Mekong, sin saber si podríamos localizar el palacio donde un grupo de aventureros ibéricos asesinaron al rey camboyano Barom Reachea III, dirigidos por Blas Ruiz y Diogo Veloso.

Dinastria Srei Santhor: se sabe muy poco

Para ser sincero, no sólo desconocía la localización sino que sigo sin saber lo que ocurrió, porque todavía no hay un recuento histórico claro. Es sabido también que ya había comenzado el declive de Camboya con un ataque thai, aunque los grandes beneficiados han sido los vietnamitas, que les han arrebatado toda la cuenta del rio Mekong. Comenzó en 1584, tras derrotar a los birmanos en el occidente, los thais se volvieron a su otra frontera, la oriental, ocupando la capital camboyana, Louvek o Longvek. Los invasores se llevaron de rehén a un hermano del rey a su capital, Ayutthaya y el rey Satha (o Sattha) I se refugió en Laos (Vientiane), desde donde pidió ayuda a portugueses y españoles a través dos aventureros ibéricos ya residentes, el portugués Diogo Belloso (Veloso) y el castellano Blas Ruiz de Hernán Gonzalez de Belloso. Satha I, también denominado Barom Reachea IV, prometió, como era preceptivo, su conversión al cristianismo. Es sabido también que resultado de esa petición fue la expedición dirigida por Juan Juárez Gallinato a Camboya en 1596, quien decidió retirarse porque vio las cosas poco claras.

Refriegas con ibéricos en medio de conflictos recurrentes

Más allá de eso, en 1599 hubo una refriega en la actual capital, Phnom Pehn [Chordemuco según la documentación española], en la que salieron perdiendo los ibéricos, que decidieron asaltar al Palacio Real en Srei (o Srey) Santhor [Sistor en la documentación española]. Fracasaron, no consiguieron apresar al monarca, fueron rodeados y consiguieron salir, aunque congregaron a “muchísima gente en seguimiento nuestro, y entre ellos algunos chinos que los animaban” según cuenta Diego de Aduarte y recojo en Españoles en Siam (pp. 23-26). Parece que esa retirada fue tras haber herido de muerte al rey y a lo largo de la treintena de kilómetros sortearon varias trampas para llegar al rio Mekong, donde estaban sus juncos.

Esta guerra hispano-camboyana (សង្គ្រាមកម្ពុជាអេស្ប៉ាញ, 1593-1597) fue parte de un periodo de declive en el denominado período Srei (o srey) Santhor (1594-1620), y las dinastías siguientes se conocen mejor. El palacio de la dinastía rival, en Udong (o Oudong, 1618-1853), es una lugar turístico como el de la dinastía actual, el de Phnom Pehn. De Srei Santhor y Barom Reachea apenas se sabe que fue asesinado, aunque no dónde se encuentra el palacio. 

Veo ruinas mientras el chófer pregunta

El recuerdo de lo que había escrito estaba presente. Pregunté a mucha gente, no había forma de encontrar las ruinas y me tuve que contentar con un lugar de recreo en el río, pensando: «Seguro que Ruiz y Belloso se bañaron aquí hace 400 años». Entramos con prisa en una zona donde se estaba haciendo un proyecto de explotación de recursos forestales, el conductor ya me había avisado de que anochecía y la última oportunidad era una explanada con una estupa, donde nos bajamos. El chófer comenzó a hacer la pregunta reiterada tantas veces sobre un palacio antiguo. Y mientras él preguntaba, vi que había unas ruinas y pregunté por ellas; «Entren y miren», nos dijeron. Y efectivamente, ahí estaba el castillo-palacio donde, presuntamente, dejaron herido de muerte a ese rey, en medio de la maleza. En el libro señalo a Ram Mahapabitr, aunque puede ser Barom Reachea II (1597-99) o incluso Barom Reachea III (1599-1600)

 

El recinto real

El recinto parece un cuadrado de unos 80×80 metros, con dos líneas amuralladas. Según nos dijo el hombre que estaba a cargo, se llevaron las estatuas tras el final del período de los Jmeres rojos, en la década de 1980, a Phnom Pehn. No conseguí encontrar en el Museo Nacional ninguna estatua proveniente de este palacio, aunque es posible que no aparezcan como tales, porque hay muchas simplemente catalogadas por la provincia. Dentro de la estructura cerrada permanecía una, aunque estaba cerrado para evitar robos. Un pequeño vídeo: https://youtu.be/_jeT9H6ZLDs Lo cierto es que, desde entonces, el palacio ha permanecido abandonado, a pesar de que aparentemente es previo al período de Angkor.  En la web del Museo Guimet tampoco aparece nada de Srei Santhor. El artículo de Sean Retana Vallely en la revista Desperta Ferro (2018) se refiere a esta expedición a Camboya y al palacio en Srei Santhor. 

Olvido del Palacio

La aventura acabó poco después, cuando murieron tanto Blas Ruiz como Diogo Belloso. Los camboyanos siguieron viviendo problemas con la gran cantidad de etnias de la zona más allá de sus enemigos tradicionales (Thais y Vietnamitas), desde los cham a los malayos y sólo empezó a tranquilizarse pasados los años. Y la Unión Ibérica (1582-1640) se quedó sin el que habría sido el primer territorio en que se expandieran conjuntamente. Es factible pensar que la expedición pudo haber tenido éxito, por medio del divide y vencerás que tan buenos resultados dio en América Latina, pero las estructuras estatales ya eran más sólidas en el sudeste de Asia y, no olvidemos, el tiempo pasado desde esas expansiones por América había producido algunos cambios sustanciales. Los soldados con esas armaduras y esas espadas seguían teniendo un aura de invencibilidad, pero ya se sabía que podían caer en la batalla y la iglesia y la corona ya tenían consciencia de que había que pararles los pies a los aventureros. En Filipinas la iglesia ha dominado completamente y no ha habido la dualidad típica entre el hacendero y el misionero tan típica de América Latina. 

Apenas quedó la fama del Rey Gallinato en la España de comienzos del siglo XVII, con algunas obras de teatro, que parece también el origen de las referencias a Candaya en el Quijote. Y para mí, ese 15 de agosto ha sido el momento más intenso de mi vida, lo juro por mi niño, que además estaba conmigo ese día y lo pudo vivir.

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