Gustavo en Aneca

Septiembre de 2020, en una de las típicas reuniones online de la Comisión E-19 (Historia, Geografía y Filosofía), no hacíamos más que escuchar ruidos incomprensibles en la habitación del presidente, que sSe limitada a responder «Espera, Gustavo». Yo estaba pensando, como todos, qué problema tenía su hijo. Finalmente, tras el descanso, llegó la respuesta: su guacamayo estaba nervioso por estar encerrado. Se calmó al colocarse en su hombro y, como consecuencia, durante una hora tuvimos la reunión con Gustavo subido en su hombro; le tomamos algunas fotos y uno de nosotros le pintó incluso un ojo tapado de pirata. Ha habido otros momentos bonitos en las reuniones de la comisión E-19 de ANECA, como ver los dibujos que nos hizo Sonia, artista además de académica, y enseñarles a mis compañeros, antes de la pandemia, los buenos restaurantes asiáticos de la zona.

Novedades en la evaluación

Como miembro, he puesto mi granito de arena para mejorar la universidad en España. Desde 2016 he participado en la Comisión E-19 (Historia, Geografía y Filosofía) evaluando expedientes de profesores que solicitaban la acreditación como profesor titular. En esos años, las críticas a ANECA eran generalizadas, incluyendo su sistema de evaluación novedoso. Está centrado en la investigación y la docencia (aunque contando también la actividad profesional, la experiencia en gestión y la formación académica), se evalua la calidad de la investigación por medio de índices como SJR, Arts & Humanities o SPI y por primera vez no estaba vinculado a los sexenios. Nos han llovido palos por todos lados, por supuesto en algún caso justificados y en otros menos, incluidas algunas críticas de la prensa seria, que ni siquiera nos ha preguntado. Pero a la vista están los resultados y la subida generalizada de las universidades españolas en los rankings internacionales. Ahora, si alguien desea entrar en la universidad, sabe que ha de sacar publicaciones en revistas o editoriales de primer nivel y sabe claramente las razones por las que aprueba o suspende; de hecho, el presidente de la comisión pidió una web donde cada uno se pueda hacer su propia autoevaluación antes de solicitar la acreditación.

Orgullo de los resultados

Y puedo decir con orgullo que en el tiempo que he estado, en mi comisión no se ha producido ningún acuerdo que pudiéramos considerar «irregular». Una persona que quiera aprobar sin merecerlo tiene muy difícil conseguirlo por medio de influencias, incluso aunque estuviera conchabado con uno o varios miembros. La asignación de expedientes y la comprobación de los datos en el pleno hacen casi imposible sacar una acreditación sin merecerlo. Por supuesto, se han cometido errores, hemos tenido tensiones fuertes sobre la aplicación de criterios y se han tomado decisiones con las que no estoy de acuerdo, de la misma forma que otros han tenido que aceptar otras que yo apoyaba: han sido colegiadas, y punto. 

 

Normalidades que se van asentando

El presidente ha sido decisivo en ello, pero también cómo se organiza la evaluación. Antes se decía que se debían prohibir usar el teléfono a los miembros de un tribunal, pero ahora ya no es así: mi teléfono y dirección estaban visibles en el CV público, aunque se nos dio la posibilidad de ocultarlo, y no he recibido ni llamadas ni visitas, y apenas tres colegas me han pedido información. Tampoco he notado favores extraños que me hayan hecho pensar que me estaban predisponiendo hacia un posible expediente, en parte porque nadie sabe quién le va a evaluar y porque las dos evaluaciones por separado se confrontan entre todos los miembros. Este invierno, además, el recambio se ha producido tras cumplirse dos años, por primera vez en la historia de ANECA: hemos salido los que ya estábamos de la vez anterior y los jubilados. Y me han remitido la carta preceptiva a fecha 19 de abril agradeciéndome los servicios y demás.

La universidad mejora

Ahora, desaparece la Comisión E-19 por ser la más afín a la que menos expedientes tenía, una vez que la de más solicitudes, Economía y Empresa, se ha desdoblado. ANECA tiene una función de servicio público y ha de adaptarse en la medida de lo posible. Hemos sido cuatro los que hemos estado los cinco años de la comisión al completo y dejamos paso a otro grupo que tendrán ya más facilidades tecnológicas para evaluar más rápidamente, pero también son conscientes de que esa mejora ha de continuar. En definitiva, una satisfacción haber ayudado a que mejore la universidad, tan necesario como es.

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