1989 España y el Pacifico. Restos Presencia Hispana en Molucas

Mis “fuertes” antepasados

Mi artículo es sobre la presencia española en Molucas, después de haber visitado las islas. Eran las únicas donde podían crecer las especias como el clavo, el majlis o la nuez moscada, gracias a esas pendientes que escurren el agua que cae de forma continua, pero también a esa tierra caliente volcánica, con nubes matutinas.

Es fácil quedar embargado por la historia y no dejé de pensar en los gritos del grumete cuando vio por primera vez las Molucas, pero sobre todo cuando se confirmó que eran las islas del Maluco cuando, como señala el relato de Pigafetta de la primera circunnavegación: “por júbilo, descargamos la artillería toda”. Me sentí siguiendo los pasos de Elcano e incluso disfruté un pelín de deleite al subir la empinada cuesta al fuerte de Soasiu en Tidore cuando el profesor de la Universidad de Molucas que me acompañó aseguró: “Tus antepasados eran fuertes, ¿ehhh?”. Además, incluyo un mapa de Ternate adhoc del celebrado Emilio Alfonso.

Por un lado, es indistinguible de la portuguesa, incluso por ese lago que se llama laguna, Por el otro, porque tampoco es muy fácil de distinguirla. Desde que los españoles tuvieron una presunta esa gran victoria militar narrada en el libro de Bartolomé de Argensola, Conquista de las Islas Molucas (1610) dominaban en parte de la isla de Ternate y en Tidore, hasta que fueron enviados en 1656 a Cavite y Zamboanga para crear ese lenguaje pidgin chabacano tan significativo de Filipinas.

España y el Pacífico (editado, con prólogo de Leoncio Cabrero) Madrid: Instituto de Cooperación para el Desarrollo (ICD), 1989, 344 pp. ISBN: 7232-526-1

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